XII Congreso UNIFIB Gran Canaria 2017

Un robot en la Recepción

Una cadena hotelera española –Lopesan- ha tenido la ocurrencia de incorporar al equipo de Recepción de sus hoteles a un pequeño robot humanoide japonés llamado Pepper, como ejemplo de la vocación innovadora de la compañía. Parece que la moda de la robótica se expande también al negocio hotelero. Todo sea por las nuevas tecnologías.

Yo, si llego a un hotel y me encuentro en la recepción a un robot humanoide, lo consideraría más como una atracción que como un empleado. Y en realidad, creo que es lo que va a pasar: que los clientes se divertirán un rato haciéndole preguntas al robot, pero que luego buscarán con la mirada a un o una recepcionista de carne y hueso con quien poder entablar conversaciones humanas.

¿Cómo va a ser igual que una simpática recepcionista nos dé la bienvenida con una sonrisa y una copa de cava, a que un artefacto pequeñajo (mide 1,20 cm.) encienda dos o tres luces de colores para indicar que sonríe, mientras con su brazo articulado nos aproxima una bebida espumosa?

¿Y si el robot, gentilmente, se ofrece a llevarnos la maleta y acompañarnos a la habitación, qué hacer? ¿Entablamos conversación o no nos dirigimos la palabra? Yo, en un ascensor, acompañado de un mozo de hotel de carne y hueso, suelo sacar el tema del tiempo, que nunca falla. Pero con un robot…

No obstante, ya dentro del ascensor, puede ocurrir que me decida a intentarlo.

YO.- Parece que va a hacer buen día ¿no?

EL ROBOT.- El estado del cielo es soleado. El viento, moderado del norte. Oleaje débil. La temperatura máxima será de 23º. El índice UV máximo es de 4. La pleamar comienza a partir de… (recita impertérrito el cacharro, con desdén y condescendencia, como si fuera que el empollón de la clase).

Desisto de preguntarle nada más. El resto del camino lo hacemos en silencio. Y al llegar a la habitación me asalta una terrible duda: ¿a los robots se les da propina?

Yo me he alojado varias veces en los hoteles de Lopesán en el sur de Gran Canaria, entre ellos el Costa Meloneras. Aquí, deambulas por el vestíbulo y otras zonas comunes y, cuando te cruzas con el personal del hotel -gente joven de buen aspecto-, todos te sonríen y te desean buenos días con una simpatía que parece sincera. Y me siento feliz.

Pero si me cruzo con un robot que, al acercarme, enciende unas cuantas lucecitas, lanza dos pitidos y con su inexpresiva voz metálica me dice “buenos días”, la verdad es que no experimentaría ninguna emoción.


Artículos Relacionados

¿Un Congreso de Prospectología?

La “Prospectología” podría definirse como la ciencia que estudia la redacción e interpretación de los prospectos de las medicinas. Aunque

RSC a la jardinera

La Responsabilidad Social Corporativa es, sin duda, una buena invención. Una laudable obra virtuosa que podría asimilarse a la Caridad.

Los congresos y el “procés”

¿Cómo afectaría una hipotética independencia de Cataluña al negocio de las reuniones, los congresos, las convenciones…? Hasta ahora nos han